El Elote

Hay un hecho irrefutable: los mexicanos estamos enamorados del elote. Desde las deliciosas tortillas hasta el pan de elote, este vegetal nos da innumerables satisfacciones al paladar.

La variedad

Dependiendo de la región, la preparación varía. Aquí en Jalisco solemos consumirlo con crema, sal, chilito y queso o con limón y mayonesa; en la región de los altos, podríamos pedir un ‘Papalote’, que es básicamente lo mismo, pero con papa y en San Miguel Coyotlán, lleva un aderezo con chile de árbol y queso Cotija.

En la Ciudad de México, la capital de los esquites, hay mucha más variedad. Desde el elote desgranado con mayonesa, queso, jugo de limón y chile en un vasito, hasta el elote cocido (amarillo o blanco) y salado que lleva mantequilla, epazote y chile serrano, frito y caliente. En algunas partes, hasta le ponen tuétano y caldito de res.

En Colima hacen un pozole con elote se llama ‘pozolillo’ y es una delicia por que lleva carne o pollo donde las piezas de pollo van completas con caldillo rojo.  En el norte del país, puedes probar el elote amarillo, asado o rostizado con mantequilla sal y pimienta, que le da un toque ahumado delicioso.

En resumen, con tequesquite o solo con sal, con el aderezo que queramos ya sea crema o mayonesa y con chile o sin chile, el elote es el refrigerio más querido por todos nosotros ya que ¿quién podría resistirse a un elotito tierno cocido? Visita el puesto de elotes más cercano y disfruta de esta inigualable tradición.

Victor Villanueva, La Elotería