El sabor y aroma del cacao hacen de su esencia, fórmulas exactas de atracción al paladar, como pasa en el corazón.

Esas líneas directas que causan ese efecto de alegría y felicidad, que nos recuerdan lo sensible que podemos llegar a ser, solo basta con un desagradable sabor. Para perder la confianza y alejar el interés. Desde su siembra hasta su cosecha, necesita un cúmulo de cuidados y sentimientos…

 

 

Llega el momento de conocer su destino y es ahí, cuando sabremos si un café o chocolate complementarán nuestro disfrute y gusto por el día vivido …

Percibir sus aromas que despiertan sensaciones y placeres, donde de pronto llega ese momento que justifica mi locura por seguir probando y reafirmar el sentido su búsqueda eterna, ahí surge el momento en que podemos descifrar si esto fue un gran amor o simplemente un lo intenté.

Nunca me perdonaría morir sin deleitar ese aroma, su sabor, que siempre formará parte de mi sentir y gran amor por ti.