La depilación láser es una opción no invasiva y efectiva con resultados duraderos. Este tratamiento se basa en la eliminación del vello mediante la emisión lumínica del láser.

Desde los descubrimientos del láser en 1958 hasta la actualidad, se han desarrollado otros sistemas como Láser Alejandría y Láser Neodimio-Yag, métodos eficientes en la eliminación del vello y completamente seguros.

La depilación láser funciona porque el vello contiene melanina, que es lo que le da color. Cuando el haz de luz, con una determinada longitud de onda e intensidad, interacciona con el vello, la energía lumínica aplicada es absorbida por la melanina y se transforma en calor. Esto es lo que se conoce como fototermólisis selectiva y produce la destrucción del bulbo piloso sin afectar a los tejidos adyacentes. Es importante saber que como el láser sólo actúa sobre las zonas oscuras por la melanina, no es eficaz para el vello blanco o muy claro.

El vello tiene un ciclo de crecimiento compuesto por tres fases: anágena, donde el vello empieza a crecer, catágena y finalmente telógena, cuando el vello se cae. La depilación láser sólo es capaz de eliminar los vellos en fase anágena, donde el bulbo está engrosado y la absorción de luz es alta y puede destruir el folículo piloso.

Los resultados de la depilación láser se pueden ver influenciados por las hormonas tanto en hombres como mujeres. Por esta razón, es que se garantiza sólo el 95% de la eliminación de vello y el 5% que queda puede variar en cada paciente.

La depilación láser está contraindicada por seguridad durante el embarazo,la lactancia, pacientes bajo tratamiento de medicamentos fotosensibilizantes y en pacientes que hayan estado expuestos al sol o radiación UVA y que su nivel de pigmentación sea alto.